El e-Learning se está
configurando como uno de los sectores con más perspectivas de crecimiento
en Internet. Las inversiones llegarán a 15.100 millones de euros en 2003,
según Deloitte Consulting, y el mercado se situará en 4.000 millones
de dólares en 2004, según IDC.
Las
claves que ayudan a entender la vigorosa realidad de la formación virtual,
y que deben ubicarla correctamente en el paisaje telecomunicativo, son las siguientes:
Un reto para todos. El e-Learning es un reto para todos, y de ello es consciente
la Administración pública, que lo enmarca en el contexto de la Sociedad
de la Información y del Conocimiento. Así, la Comisión Europea
ha lanzado iniciativas como eEurope (para hacer llegar la red a todos los ciudadanos)
y eLearning (objetivos educativos), y el programa de investigación tecnológica
Tecnologías de la Sociedad de la Información (TSI). En Europa,
casi el 100% de escuelas están conectadas a Internet, pero las redes de
banda ancha son escasas. El 90% de los profesores han recibido formación
en el uso de nuevas tecnologías, y el 70% disponen de conexión a
Internet desde el hogar. Lo que se constata es que los métodos didácticos
para utilizar medios tecnológicos con fines pedagógicos requieren
más investigación. Proyectos como Geant (red europea de redes de
investigación que funciona a 10 Gigabits) o redes de universidades como
Ariadne reflejan la vitalidad del sector, que se ha unido en Prometeus (Promoting
Multimedia access to Education and Training in European Society), asociación
de empresas, universidades, centros de investigación e instituciones interesadas
para consensuar la tecnología educativa. La red de redes nacionales
de escuelas (EUN, the European School Network) y la formación profesional
(proyecto Derive) completa unos proyectos que reflejan la voluntad europea de
promover la formación a distancia.
La formación virtual no sólo es Internet. El aprendizaje a través
de nuevas tecnologías no se sintetiza en la "e" de Internet y
el ordenador, sino que puede canalizarse a través del teléfono móvil,
el televisor y los terminales que la Sociedad de la Información y del Conocimiento
vaya gestando. Intranets, Internet, CD-Rom, satélite, wireless, PC, mainframe,
PDA, teléfonos móviles o redes WAN o LAN canalizan los contenidos
del e-Learning, nuevo paradigma de la educación y la formación,
convertido en elemento estratégico en los planes de la empresa. También
debemos discernir entre e-Learning (formación, educación, información
y comunicación) y e-Training. Así, en contraste con la formación
tradicional (el instructor dirige y controla, es un experto destacado, se antepone
el estatus y la reputación, el tiempo y el lugar son fijos, el profesor
es responsable ante la empresa y se requiere presencia), la formación virtual
convierte al alumno en protagonista, gestor de propio aprendizaje, priorizador
del valor y la efectividad, en una dinámica de just in time y responsabilidad
propia, en el marco de la virtualidad. En la formación virtual partimos
de la concepción del profesor como generador de la materia prima del conocimiento.
La filmación detallada de la sesión docente es fundamental para
transmitir al alumno virtual los conocimientos del experto, a quien Se ha adaptado
el sistema, y no a la inversa. La integración curricular de medios tecnológicos
estudia los materiales educativos que puede utilizar el profesor para que comunique
más eficientemente su mensaje. He aquí el papel cada vez más
relevante de la postproducción y del encuentro discente. Otro canalizador
de la formación virtual es la gestión del conocimiento, a través
de foros de discusión. Un software específico y un equipo humano
de gestión y dinamización son fundamentales También es
interesante remarcar el modelo de capas que precede a la realización de
la formación virtual: la capa tecnológica (infraestructura del aula,
servidores, conectividad y acceso remoto), la capa plataforma (instrumentos de
comunicación y gestión necesarios en la plataforma virtual), la
capa pedagógica (roles de los agentes implicados en el proceso de aprendizaje)
y la capa organizativa (organización académica del curso).
Ventajas de la formación virtual. La más evidente es que ahorra
desplazamientos, algo revalorizado tras el 11 de septiembre, y elimina barreras
temporales. En el caso de la empresa, el e-Learning reduce el número de
horas perdidas en viajes, permite combinar las horas de trabajo con horas de aprendizaje
y genera un número de cursos mucho mayor vía virtual que por el
método tradicional. Además, genera nuevos modelos de aprendizaje
(think different) proclives, desde una perspectiva empresarial, a priorizar el
e-rendimiento, más que el propio e-Learning. Otra ventaja en clave economicista
es una reducción de costes entre el 40 y el 60%, amén de la disminución
del ciclo de desarrollo de los productos. El incremento de lugares de trabajo
y, por tanto, la generación de ocupación, es otro valor añadido
de la formación virtual. En este sentido es remarcable el horizonte de
posibilidades que se ha comenzado a explotar en formación para gente mayor,
personas discapacitadas, pese a que de monento la mayoría de alumnos se
sitúa entre los 25 y los 30 años. El grado de satisfacción
de los estudiantes ayuda a establecer las ventajas del sistema educativo virtual,
comenzando por la relación con el profesorado, las tutorías, el
trabajo en grupos, la relación con los compañeros y los recursos
del campus virtual. El estudiante aparece más motivado, crítico
y exigente, y el profesorado más innovador, y capaz de desaprender, lo
que conduce a un juego de ajustes entre las expectativas y la satisfacción,
los silencios y la compañía, el rigor y la flexibilidad, la exigencia
y la creatividad.
Retos de la formación virtual. El primero, paradójicamente, es una
tecnología más asequible que no prive a numerosos estudiantes potenciales
de acceder a la red. El e-Learning no debe ser un coto privado de las empresas
tecnológicas. Otro reto es combatir la sensación de abandono
del alumno, fenómeno que queda reflejado comparando las ratios de alumnos
presentados a examen sobre alumnos matriculados, pero que las cifras de docencia
a distancia y presencial se encargan de cuestionar. El abandono absoluto (cuando
el alumno deja de asistir a clase) y el abandono aparente (el alumno ha asistido
pero no se siente preparado para la evaluación) pueden amenazar a la formación
virtual igual que a la presencial, por lo que urge buscar fórmulas de premiar
la participación, facilitarla realmente y hacer amena la teleformación. Esquemas
de formación virtual como el de La Salle On Line (que combina una sesión
presencial registrada en vídeo, un módulo formativo multimedia en
un documento hipermedia, y un encuentro telemático en forma de chat con
herramientas complementarias) son ejemplos de esfuerzo de investigación
para activar la interacción del alumno. Algunas de las claves en este
camino son el control de calidad de los chats con medidas preliminares que garantizen
el pleno rendimiento, la conversión de las sesiones presenciales en módulos
formativos, la elaboración de materiales de soporte de calidad y el diseño
acertado del web site de gestión del curso. Por encima de todo, el objetivo
europeo en e-Learning no es otro que el acceso universal al aprendizaje personalizado
a lo largo de toda la vida. Otro reto colateral es que, ante la escasez de
expertos en redes, se adecuen los sistemas de información, de forma que
se evite la pérdida de oportunidades de negocio y la ralentización
del crecimiento económico
Tendencias del mercado. Los proveedores de contenidos, las consultoras y los distribuidores
de plataformas tenderán a aliarse para reforzar sus ofertas frente al mercado.
En cuanto al cliente, será él quien determine el significado del
e-Learning. Las expectativas de ocupación y de mejora son amplias para
diversos colectivos profesionales, como los diseñadores de contenidos,
desarrolladores de contenidos, creadores de entornos virtuales, formadores, suministradores
de contenidos, gestores de procesos de aprendizaje o dinamizadores de comunidades
virtuales. La cadena de valor del e-Learning une I+D+i, comunicación,
pedagogía y tecnología, y ello abre un abanico de posibilidades
que, alimentadas por el incremento en la tasa de alumnos a raíz de la necesidad
inherente a la actual dinámica social, genera unas perspectivas de negocio
que aseguran el porvenir del sector.
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